San Benito al momento en que entraba al convento, se preguntaba: ¿A qué has venido? Así mismo nos preguntábamos seguramente muchos de nosotros al llegar a esta 31ª jornada, con una mezcla de incertidumbre, expectativas, y quizás también, en algunos, con algo de desmotivación pensando que ésta era una más de tantas en que habíamos participado.
Pero fue una jornada distinta: fue una jornada de preguntas, por todo y a fondo, sin miedo a no tener las respuestas en el más puro espíritu de lo que nos proponen las orientaciones pastorales cuando nos señalan “que el Mesías sale al encuentro del ser humano y le pregunta por sus inquietudes y expectativas (…) para que le ofrezcamos nuestra libertad y nuestros proyectos. (OO.PP, Nª 11)
Partimos poniendo en común lo que cada uno traía y podía aportar tanto personalmente así como equipo de trabajo, en forma de panes y peces, ofreciéndole al Señor este “nuestro poco” para que Él lo multiplique tanto para alimentarnos a nosotros así como también a las familias que Él va poniendo en nuestro labor pastoral.
Orientaciones básicas para nuestro trabajo pastoral
¿Qué buscan?, les pregunta Jesús a los que serían sus primeros discípulos al ver que lo seguían (Jn.1, 35-42) y ellos le responden: “Rabbí, ¿dónde vives?”, “Vengan y verán”, les dice.
Sobre este texto se apoyan las reflexiones de las Orientaciones Pastorales 2008-2012 que hacen nuestros obispos y que estarán dando sustento a nuestro trabajo pastoral en los próximos años”, nos explica el P. Ricardo Cortés. Señala que estamos en el 6º día, lo que indica que todavía el trabajo no está concluido. Se requiere de nuestro aporte. Nuestro trabajo pastoral consiste en conducir a nuestros hermanos al encuentro con el Alfarero (Jesucristo) que nos hace de nuevo. Y para ello hay que recomenzar nuestra labor desde Cristo.
¿Qué busco? ¿Qué buscamos en nuestro trabajo por la familia? “Vengan y verán” nos dice Jesús. Primero, vengan, es decir síganme. Jesús nos llama a seguirlo, a ir a su encuentro y entonces veremos. Al encontrarnos primero con Él podremos acercarlo a los otros.
¿Que buscan nuestras familias?
Carolina Salinas, profesora de Derecho de la PUC, el P. Claudio Acevedo (Vicario para la educación de la Diócesis de San Felipe) y Benito Baranda (Director social del Hogar de Cristo), nos presentan sus perspectivas sobre qué es lo que buscan, cuáles son los sueños de las familias chilenas hoy.
El P. Claudio nos señala que las familias son un inmenso don. Que él observa su lucha y anhelo por mantenerse unidas. Que a pesar que enfrentan dificultades importantes- como son entre otras la falta de oportunidades de trabajo, horarios extenuantes incompatibles con la familia, decadencia respecto a valores familiares- los padres sueñan con tener mejores relaciones afectivas con sus hijos y los hijos ser más escuchados por sus padres.
Carolina aporta de que a pesar que el derecho mucha veces va surgiendo como un regulador de problemas o dificultades, no refleja las fuerzas de la familia, tales como la valorización de la vida, que incluso en situaciones de dolor, como por ejemplo en un embarazo precoz, se observa como ese niño le da a esa madre una razón de ser, le abre a veces un camino donde se potencia su dignidad humana.
Hace un llamado a que mostremos aquello en que creemos. Que existe soberaníìa de la Familia sobre la educación de los hijos (invitándonos a conocer la Carta de los Derechos de la Familia) y que hay que luchar por ella.
Benito menciona que existe hoy más que nunca ciertos logros materiales (vivir en lo propio, posibilidades de educación, etc,) y que las familias buscan la tranquilidad económica, pero esencialmente la felicidad de los hijos, la sencillez. Existe sed de darle sentido a la rutina, sed de vínculos, de comunidad, hay hambre espiritual. Las familias tienen cosas muy importantes, como el sacramento del matrimonio (Dios presente), la comunidad eclesial, la oración, la capacidad de servicio y especialmente su riqueza más íntima que es la gratuidad (la capacidad de darse unos a otros, el compartir lo que se es). Hay que poner la gratuidad al centro de nuestras vidas, de nuestras familias y de nuestra sociedad.
En nuestra propia reflexión como agentes pastorales de la Familia, también coincidimos ellas buscan ser felices, vivir el amor, que el trabajo nos permita sostenernos, vivir en la presencia de Dios, poder educar a nuestros hijos y pasarlo bien.
¿Qué ofrecemos?
Las Orientaciones Pastorales nos dicen que nos encontraremos esencialmente con Cristo en su palabra, en la Oración, en la cruz y el dolor, en los más pobres y despreciados, en la eucaristía y sacramentos, en el encuentro con María, en nuestra comunidad eclesial.
Lo hemos visto y palpado durante esta jornada poniendo en común nuestras actividades pastorales, lugares que queremos sean un espacio privilegiado para el encuentro con El Señor, donde han surgido trabajos muy fecundos en el apoyo a familias en rupturas y conflicto, en nuestro trabajo con las madres adolescentes, en novedosos programas de radio, donde se difunde la Palabra enraizada en la Vida, en la alegría de compartir en y con las Familias.
¿Con qué nos vamos? “Vengan y verán”
Estamos viviendo un tiempo marcado por la consciencia misionera (Aparecida-Orientaciones Pastorales). Sin duda ese llamado misionero requiere primero de nuestro encuentro con Cristo. Nuestro apostolado surgirá de ese “desborde” de vida, de ese “saciarse” de Jesús (de “ir y verlo”). Estamos llamados a iniciar una conversión personal y pastoral.
Lo que hemos hecho aquí, debemos también hacerlo en nuestras Parroquias y Diócesis. No debemos tener miedo a preguntarnos cómo podemos de mejor manera encontrarnos con ÉL, siendo así sus discípulos, para luego llevar a nuestros hermanos a Su Encuentro, siendo así sus misioneros.