Santuario virtual dedicado a la Santísima Virgen María
 
Gracias Jesús, Mi Dios, Gracias Padre, Gracias Hijo, Gracias Espíritu Santo, Gracias por Tu Amor Incondicional
Gracias María, Madre mía, gracias por tu amor, bondad y protección
Gracias Papa Juan Pablo II, Santo de mi tiempo, conocedor de mi realidad, gracias por tu intercesión y ayuda para concretar mis sueños y esperanzas
Hoy he decidido ser Feliz... con la ayuda de Dios
Decir Sí a la Vida es decir Sí a Dios, no reniegues de tu oportunidad de decirle Sí a Dios, no le quites a tu hijo la oportunidad de conocer a Dios

 
 
 




Jornada de inicio 2007 Rama de Familias, Bellavista

Tuvimos la Jornada de inicio, fué un exito en asistencia ya que 150 familias participaron. A continuación, la motivación hecha por el padre Juan Pablo Rovegno para iniciar el encuentro.

“Desde el Cenáculo de Bellavista, familias misioneras para Chile”

 Hace algunas semanas tuve la posibilidad de ver una película recomendable: Niños del hombre (Children of men) . La historia se desarrolla en La Tierra, el año 2027. La esperanza de un futuro de prosperidad se ha convertido en algo cada día más lejano. Han transcurrido cerca de 19 años desde que el último bebé nació convirtiéndose en un problema de esterilidad global.
   
El mundo se ha dividido en dos corrientes: Los que aceptan el destino y las consecuencias de sus errores de manera frívola y hasta violenta por un lado y los otros, una minoría, que luchan por un planeta unido y los derechos de las cada vez más escasas poblaciones mundiales.
   
En medio de todo esto, Theo, un antiguo activista y ahora parte de la estructura burocrática inglesa, es contactado por Julian, su antigua pareja y compañera de lucha, para que transporte a Kee, una mujer inmigrante, a la costa en donde se encuentra un santuario de la resistencia. En la medida que se dificulta la travesía a Theo y al grupo que lo acompaña, éste descubre que la mujer está embarazada y que es la última esperanza de la humanidad para que los científicos descubran una cura y puedan salvar al planeta. Una aventura casi mítica.

Vea el trailer de la película "Children of men" a continuación:

Imaginar un planeta sin niños ni jóvenes parece una locura. En medio de tanto desaliento hay tres escenas cautivadoras: el nacimiento del pequeño, recibido por Theo, quien por fin, después de años, puede sanar la herida que le dejó la muerte de su hijo, al poder nuevamente cargar entre sus brazos la fragilidad de un niño pequeño; la segunda, la huída con el niño en brazos de su madre, teniendo a Theo como mudo custodio de este misterio, al paso del silencioso cortejo se detienen las balas, la violencia, la angustia, dejando en los rostros curiosos una estela de esperanza despertada después de décadas de sin sentido; y, finalmente la llegada del Niño y su madre hasta el lugar seguro, exigiendo como rescate por esa vida inocente la propia vida de Theo.

 Perdón por contar el final. Pero, estamos ante un film religioso por que nos muestra como la humanidad despierta en la medida en que la vida vuelve a nacer y vuelve a nacer en medio de un hombre y una mujer que se ponen al servicio de esa vida, renunciando  y hasta entregando generosamente sus vidas para que esa pequeña vida viva. La experiencia de la maternidad y también de la paternidad, aunque sustituta en la figura de Theo, la experiencia de familia, devuelven el sentido para vivir y morir, porque ya no se trata de algo sino de alguien.

La familia es y seguirá siendo el pilar desde donde la humanidad se humanice, la sociedad se sociabilice, la comunidad se comunique. La familia es y seguirá siendo el espacio privilegiado desde el cual el hombre y la mujer se descubran personas, originales y únicos, portadores de una misión irrenunciable e insustituible, seguirá siendo el lugar privilegiado para que cada hombre y cada mujer descubran su vocación de amor, de amar y ser amados, su capacidad de amar y su necesidad de ser amados, la posibilidad de vincularnos y vincularnos para siempre. Y lo será aún más, si la familia se descubre como portadora y trasmisora de la fuente del amor verdadero: Dios.

 Otro niño, ya no ficticio, nacido en el seno de una familia, nos ha descubierto nuestra vocación de hijos, padres y hermanos Ese Niño-Hombre-Dios es Jesús, y Jesús ha sido, es y seguirá siendo la gran esperanza de la humanidad. Sin embargo, nuestra colaboración es esencial, la familia es también preámbulo de la fe, trasmisora de la fe, custodia de la fe.

 Cada pedazo de la historia de la humanidad puede ser profundizado desde la presencia o no de Cristo y si bien las oscuridades también son claridades desde la fe, porque nos muestran el camino de regreso hacia la luz por la necesidad de encontrarla, podemos una y otra vez confirmar como en El están las respuestas y, lejos de El,  angustia, sin sentido y desesperanza. Echemos un vistazo a los signos contemporáneos para reafirmar nuestra experiencia, lo hacemos recurriendo al documento preparatorio de Celam, que quiere renovar la misión de nuestra iglesia latinoamericana:

 “Ante una vida sin sentido, Jesús nos abre a la Vida de Dios.

Ante la idolatría de los bienes terrenales, Jesús presenta la vida en Dios como valor supremo.

Ante el individualismo, Jesús convoca a vivir y caminar juntos.

Ante la exclusión, Jesús defiende los derechos de los débiles y la vida digna de todo ser humano.

Ante las estructuras de muerte, Jesús hace presente su Reino de vida,

Ante la naturaleza amenazada, Jesús convoca a cuidar la tierra.

Ante la despersonalización, Jesús ayuda a construir identidades integradas.

Ante el subjetivismo hedonista, Jesús propone entregar la vida para ganarla...”

  Y yo agregaría:

 Ante las desigualdades destructivas, Jesús inaugura el Reino de la justicia verdadera.

Ante liderazgos autocomplacientes o difusos, Jesús Buen Pastor nos enseña a conocer, cuidar y dar la vida por aquellos que se nos han confiado.

Ante el espejismo del desarrollo, Jesús invita a construir un mundo sobre la base de la verdad y la solidaridad.

Ante la superficialidad mediática, Jesús interpela al ser humano en el sentido y misión de su vida.

Ante el totalitarismo del mercado, Jesús enseña a vivir de acuerdo a la dignidad de los hijos de Dios

Ante la separación entre la fe y la vida, Jesús nos invita a vivir la conversión como un proceso de vida que abarca todas las dimensiones de la vida...

Ante la indolencia y la improvisación, Jesús inaugura con las Bienaventuranzas y la cruz una nueva forma de ser en plenitud,

Ante la angustia, la ansiedad, la inseguridad, la inestabilidad y la incertidumbre del mundo contemporáneo, Jesús nos enseña a confiar en Dios y nos muestra un nuevo camino para comprender ,liberadoramente, nuestra humana condición.

 Podríamos agregar muchas más constataciones de cómo Jesús es más actual que nunca y como la misión de la iglesia es más necesaria que nunca para colaborar con Cristo en la actualidad de la redención.

 Nuestra arquidiócesis también viene haciéndose eco de este grito de Dios, porque ya no sólo es voz de Dios, y también del grito de la humanidad en el mundo concreto de nuestra ciudad. Es lo que las líneas pastorales han definido en su plan pastoral con el imperativo “evangelicemos el corazón de la gran ciudad”, que se traduce en el siguiente objetivo: “como iglesia de Santiago queremos, durante estos años, renovarnos como discípulos de Jesucristo, para realizar con nueva audacia nuestra misión evangelizadora al servicio del Reino en nuestra ciudad”.

 Nuestra familia de Schoenstatt también ha estado atenta a las voces desafiantes de los tiempos, y para construir ese Nuevo Orden Social nos invita a asumir nuestro protagonismo laical en todos los ámbitos de nuestra vida: personal, familiar, eclesial, laboral, político, económico, social, etc. Y nos invita a conocer y ejercitar el gran medio a través del cual nuestro padre no sólo pudo interpretar los signos de los tiempos, sino también darles respuestas y emprender concreta y activamente una misión de renovación en todos los ámbitos de nuestra vida.

 Si contemplamos lo que hoy estamos viviendo podremos fácilmente sacar nuestras conclusiones: también nosotros estamos llamados a responder creadoramente a los desafíos del tiempo, lo haremos desde lo que somos, con quienes estamos y en los espacios donde nos desenvolvemos.  El objetivo de este trienio no es fruto de la genialidad de alguien ni de la locura de otro, es fruto del esfuerzo por comprender y profundizar, a la luz de los signos de los tiempos, lo que Dios pide y espera de nosotros y que responda también a nuestras necesidades y capacidades. Esa es nuestra fe, la fe práctica en la Divina Providencia, que no sólo conduce la gran historia sino también la historia de nuestra patria, de nuestra familia y nuestras historias particulares.

“Como hijos y discípulos de nuestro Padre y Fundador, en la fuerza del Santuario Cenáculo de Bellavista, queremos formar y regalar familias santas, comprometidas, influyentes, renovadoras, forjadoras de historia, capaces de cambiar y modelar un Chile nuevo en todos los ambientes, tareas y espacios donde nos desenvolvemos y, así, a imagen de María, colaborar con Dios y la Iglesia en la forjación de la patria familia que las generaciones futuras necesitan”.

Ese es nuestro gran objetivo y que se irá realizando con el desarrollo creativo de tres cimientos fundamentales: la unidad, la identidad y la misión. Cimientos que arrancan de la profecía de nuestro padre en este lugar santo de Bellavista hace 58 años. Basta leer las pláticas dichas en el contexto de un puñado de hombres y mujeres ingenuamente audaces y fieles.

Asumamos la historia para hacerla originalmente nuestra:

La identidad:

“el mayor tesoro del pueblo chileno son sus niños. Los padres se postran ante la majestad del niño y hacen todo por la vida del niño. Y los padres verdaderamente católicos, no piensan solamente en la vida material, sino también en la vida religioso-moral. Aquí se encuentra el punto de escollo de todos los padres. El mundo actual es tan superficial y pagano, que todo padre y madre se pregunta: ¿qué será de mi hijo mañana?, la contestación nos la da hoy nuestra pequeña fiesta: la Madre y Reina Tres Veces Admirable de Schoenstatt desea que se le conozca y se le venere como la gran educadora de nuestros hijos.

Si observamos la historia y  estudiamos la vida de los pueblos comprobamos que la moral de ellos depende del respeto y la estimación que le profesan a la mujer. El pueblo chileno tiene un singular respeto ante la mujer. Existe, sin embargo, cierta tendencia pagana en nuestro tiempo y sabemos como el colectivismo ha pisoteado y enlodado la dignidad y el honor de la mujer.

Entonces llega la Madre de Dios y reina de Schoenstatt a darnos una respuesta a todas nuestras preocupaciones de esta índole...todos los que somos educadores o educadoras nos sentimos impotentes ante el mal. Pero ahora viene la Madre de Dios en nuestra ayuda. Ella se quiere mostrar como misionera, como la gran educadora que hace milagros. Milagros en la educación de los niños, milagros en la educación de las mujeres, milagros en la educación de los hombres...

(iglesia parroquial de Bellavista, vísperas de la bendición del santuario).

La Unidad:

 “Todo se puede resumir en las palabras: yo me vuelvo a regalar a ustedes y ustedes se me regalan a mí. Vamos juntos a todas partes, pero en primer lugar vamos juntos hacia el corazón de la Santísima Virgen, al corazón de la Santísima Trinidad. La Santísima Virgen nos ha regalado el uno al otro. Queremos permanecer recíprocamente fieles: el uno en el otro, con el otro, para el otro, en el corazón de Dios. Si no nos reencontrásemos allí sería algo terrible. Allí debemos volver a encontrarnos. No debemos pensar: vamos hacia Dios, por eso debemos separarnos. Yo no quiero ser simplemente un señalizador en la ruta. ¡No!, vamos el uno con el otro. Y eso por toda la eternidad...estamos el uno en el otro para encendernos mutuamente. Nos pertenecemos el uno al otro ahora y en la eternidad, también en la eternidad estaremos el uno en el otro. ¡Es éste el eterno habitar del uno en el otro propio del amor!. Y entonces, permaneciendo el uno en el otro y con el otro, contemplaremos a nuestra querida Madre y a la Santísima Trinidad”.

(Plática del 31 de mayo de 1949).

La Misión:

“Y ahora ha llegado el gran y trascendental momento en que la Santísima Virgen quiere sellar la misma alianza con este pequeño terruño. Cuán agradecidos hemos de estar al Dios eterno que nos haya llamado a participar en esta alianza; cuán agradecidos que haya elegido tierra chilena, para realizar aquí grandes obras de modo semejante a como lo ha hecho en el antiguo Schoenstatt.

Nosotros que estamos en casa en el Schoenstatt original, conocemos la situación del lugar: junto al santuario una casa de ejercicios, pero también casa de formación. E involuntariamente surge la pregunta:

¿No querrá también la Santísima Virgen crear aquí una perfecta filial de Schoenstatt? Ella quiere ser la gran educadora del pueblo chileno. El ideal que guía su labor de educadora nos lo revela cada vez que miramos arriba hacia el cerro y vemos la Inmaculada. Es extraordinariamente simbólico y pleno de sentido que Ella quiera erigir su taller de formación abajo en el valle.

Sin querer nos preguntamos. ¿será esta alianza con el pueblo chileno tan abundantemente bendecida como lo ha sido en Schoenstatt? Conocemos la respuesta, es la ley fundamental entre nosotros: ¡Nada sin nosotros, pero tampoco nada sin la Santísima Virgen y la Santísima Trinidad!. Está también en nuestras manos: que surja desde aquí un gran movimiento de renovación y que con este fin se ofrezcan personas en Chile a la Santísima Virgen.

La obra que hoy vemos es fruto de sacrificios. Sacrificios de los padres, de los niños, de los jóvenes, etc, esto nos da la garantía que también en el futuro guardaremos la fidelidad a la alianza”.

(bendición del Santuario, 20 de mayo de 1949)

 Unidad, identidad y misión, tres cimientos sobre los que queremos edificar nuestro hogar, nuestra familia, para hacer de Chile una patria-familia y de nuestra ciudad, un hogar.

 Pregunta para el trabajo intergrupal:

 Nos centraremos en esta primera parte en el cimiento de la unidad:

Si la comunión es requisito fundamental para asumir nuestra misión como Familia del Padre y familias del Padre,

 ¿De qué manera podemos asegurar esa comunión?

Compartamos experiencias que nos ayudado a fortalecer nuestros vínculos tanto a nivel familiar como a nivel grupal o estamental, y también aquello que nos ha debilitado en nuestra comunión, para así reconocer nuestras debilidades y ayudarnos mutuamente en nuestros límites

 

Nota: Textos extraidos de www.familiasbellavista.cl sitio oficial de la Rama de Familias de Bellavista.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Publicado el 8 de noviembre de 2003. Santuario de Schoenstatt - Bellavista - La Florida - Santiago - Chile