Visitas del Padre Kentenich a Chile
El 18 de Noviembre de 1945 el P. Kentenich cumplía 60 años. Después de las pruebas y sufrimientos de Dachau, se podía pensar que haría una pausa –que necesitaba- era comprensible. Sin embargo, ocurría lo contrario, había salido de ese “infierno” totalmente renovado, confirmado en el carácter divino de su Obra y dispuesto a nuevas luchas “Dachau me rejuveneció como nunca” dirá en 1947, al arribar a Chile.
“Una vez liberado del campo de concentración, tuve la convicción de que la Santísima Virgen me exigía viajes internacionales, para tirar de su carro de triunfo por todos los pueblos y ser allí testigo de sus glorias y de su genialidad pedagógica”.
Partió, sus viajes lo llevaron a: Roma, Suiza, Friburgo, Berna y en Sud América su primer punto de encuentro Brasil, Río de Janeiro, Porto Alegre, Santa María, Jaraguá do Sul, Río Negro, Londrina, Jacarezinho, Ribeirao Claro; siguió por Uruguay, Montevideo, Nueva Helvecia; Argentina, Buenos Aires, Villa Ballester. Desde Buenos Aires, el 23 de junio de 1947 viaja por primera vez a Chile... La misma tarde de su arribo, decía el P. Kentenich a un grupo de la Familia:
“Si miro hacia atrás y contemplo lo que han significado los años pasados, previstos en el plan de Dios, vienen a mi mente las palabras del profeta Jeremías: Irás donde te envíe, harás las obras que te encomiende, dirás las palabras que te dicte. No temas, seré tu protector. Esta es la clave que explica mi presencia aquí”.
Viajes del Padre Kentenich en Chile.
PRIMER VIAJE - 23 junio al 8 agosto de 1947
El primer viaje del Padre Kentenich a Chile tuvo una duración de 47 días, durante los cuales visitó las ciudades de: Santiago, Valparaíso, Temuco, San José de la Mariquina, Puerto Montt, Osorno, Concepción, Santa Cruz, Chimbarongo, Rengo, San Bernardo y Puente Alto. Al término de su viaje se trasladó a Buenos Aires.
El P. Kentenich llega a Chile trayendo dentro de sí un inmenso tesoro. Venía a contar y a incorporar a las Hermanas y a los Padres al paso de solidaridad que les entrelazaba.
“¡ He venido a traer fuego a la tierra y no quiero otra cosa sino que arda! El fuego de amor a Schoenstatt, el fuego de amor a María, el fuego de amor a Jesús, el fuego de amor a la Patria o el fuego apostólico…..”
Llegó un Fundador lleno del Espíritu Santo. La plenitud de su paternidad la adquirió en Dachau, en el campo de concentración. Cuando Cristo, imagen del Padre, resplandeció en él. Tal plenitud es obra del Espíritu Santo.
El P. Kentenich entra a la capilla de la casa de las Hnas, en la calle Seminario Nº 36, canta el Magnificat. Esa era su actitud, una honda alegría de encontrarse con los suyos y también una actitud de profunda gratitud.
Durante su permanencia en Chile se reunió con diferentes personalidades y comunidades, destacándose, entre otras: Mons. Guido Beck, Obispo de la Araucanía; Mons. Germán Uribe, Vicario General de Temuco; Sr. Zerobio Gutierrez J., Alcalde de Temuco; Sr. Manuel González Henríquez, Presidente de la Corte de Apelaciones de Temuco; Sr. Hans Bonvert, Cónsul Alemán en Temuco; Sr. Vicente Mingo, Vice Cónsul de España; P. Fernando Schmidt, Rector de los Pallotinos; y P. Adolfo Baldauf, Pallotino de la generación fundadora de Schoenstatt.
También se reúne con su gran amigo, el Arzobispo de Concepción Mons. Alfredo Silva Santiago.
“ Nuestra misión mariana nunca me dejó tranquilo y me ha dado la fuerza y el coraje para recorrer el mundo, buscando aliados para la plena realización de esta misión”.

SEGUNDO VIAJE - 25 mayo al 04 junio de 1948
En su segundo viaje el Padre Kentenich permaneció en Chile durante 10 días. Arribó con pasaporte diplomático por lo que tuvo un tratamiento especial, se le colocó la alfombra roja reservada a los diplomáticos. Durante este viaje visitó Antofagasta y Santiago, reuniéndose el día 3 de junio con el Cardenal José María Caro R. Abandonó el país vía Estados Unidos.
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TECER VIAJE - 7 septiembre al 2 octubre de 1948
En su tercer viaje el Padre Kentenich permanece en Chile durante 25 días, visitando Santiago y Chimbarongo, abandonando el país vía Buenos Aires
CUARTO VIAJE - 16 octubre al 28 noviembre de 1948
En su cuarto viaje el Padre Kentenich permanece en Chile durante 44 días, visitando: Santiago, Santa Cruz, Puente Alto, Valparaíso, Villa Alemana, Temuco, Concepción.
De su itinerario durante este viaje firmó el documento de donación de la primera hectárea de terreno, en presencia del Cardenal José María Caro y del Sr. Vicente Valdés Freire, cuya familia donó el terreno a las Hermanas de María.
También en este viaje se colocó la primera piedra del Colegio en Bellavista (17 de octubre), hoy casa Provincial de las Hermanas, así como la primera piedra del Santuario Cenáculo de Bellavista (18 de octubre), ocasión en la que manifestó:
“ Toda la Obra de Schoenstatt debe ser construida a partir de aquí, desde el Cenáculo”
El día 28 de octubre, en la casa de las Hermanas en Manuel Montt, el P. Kentenich se reúne con el Nuncio Apostólico Mons. Mario Zanin, quien llegó a felicitarle por Pro-Decretum Laudis (aprobación canónica), otorgado por la Santa Sede al Instituto de Schoenstatt, Hermanas de María.
El día de Cristo Rey (31 de octubre) se reúne, en Puente Alto, con las hermanas alemanas HEC de la Salle y el 6 de noviembre acompaña la Consagración del grupo Las Rosas, fundador de la juventud femenina de Schoenstatt. (Isabel Raveau, Hermana Marlies, Clesia Magacich, María Teresa Airola, Amalia García y Hermana María Ursula.)
QUINTO VIAJE - 17 mayo al 10 junio de 1949
En su quinto viaje el Padre Kentenich permanece en Chile durante 24 días. Destacando en este viaje importantes acontecimientos, como son la “Bendición del Santuario de Bellavista”; el Tercer Hito “En la Fuerza Divina”, la proclamación de la Misión -El vivir, amar y pensar orgánico-; el ofrecimiento a la Mater de la primera parte de la respuesta a Tréveris; y la “Coronación de la Santísima Virgen”.
Durante la bendición del Santuario de Bellavista, el 20 de mayo de 1949, expresa:

“Ha llegado el gran momento en el cual la Santísima Virgen quiere sellar la misma Alianza con este insignificante lugar….Ella ha elegido tierra chilena para iniciar desde aquí una marcha de victoria, de modo semejante como lo hiciera desde el Schoenstatt originario. Ciertamente exige para ello que se cumplan las mismas condiciones…De este modo quiere llegar a ser la gran Educadora del pueblo chileno. La meta que Ella persigue la ven ustedes arriba en el cerro: la característica de Santiago, la estatua de la Inmaculada. Y aquí abajo en el valle está el taller de formación, donde la gran Educadora del pueblo y de los pueblos quiere formar fieles imágenes de la Inmaculada…, donde lo divino irrumpe en lo humano, lo sobrenatural en el más acá, donde la Plena de Gracias, ejerce el poder sobre el corazón de su Hijo y quiere obrar milagros de transformación espiritual, de cobijamiento y fecundidad para el pueblo y la patria. ” (1949).
“ Creemos que tenemos que ofrecernos como instrumento para impulsar una corriente que vuelva a los países de donde los pueblos americanos recibieron su cultura y de los cuales nosotros mismos hemos recibido tan abundantes bendiciones” (1949)
El 31 de mayo desde el Santuario de Bellavista, El P. Kentenich, proclama una cruzada por la victoria del pensar, vivir y amar orgánico, por la perfecta restauración del organismo natural y sobrenatural de vinculaciones, tanto en la teoría como en la práctica:
“ Es como si el ambiente del hogar nos rodeara en estos momentos, como si ángeles estuviesen en medio de nosotros y nos dijesen: -Quítate el calzado, porque el lugar que pisas es tierra santa.”
“ Nuestra misión es pesada y compleja. Exige ánimo, estudio y oración. Quien vive y actúa entre dos épocas contrarias ha de contar con no ser bien comprendido por ninguna de ellas, ni por la antigua, ni por la nueva.”
Ese mismo día, antes de enviar la primera parte de la respuesta a Tréveris (la segunda y la tercera las enviaría en junio y julio, fue mandada en varias secuencias, sumando en total, más de 300 páginas) la coloca sobre el altar del Santuario de Bellavista, poniendo confiadamente con éste gesto en manos de la Santísima Virgen, todo el asunto.
“ Nos hemos reunido aquí en esta silenciosa hora vespertina para entregarle solemnemente a la Santísima Virgen el trabajo que para ella hemos hecho en común”
El P. Kentenich con fuerza profética, habló del poderoso avance del colectivismo. Veía cómo el Occidente caminaba a la ruina.
“ Se trata de descubrir y de curar el foco último de la enfermedad, de que adolece el alma occidental: la mentalidad mecanicista. Tengo motivos suficientes para suponer que en éste sentido cargará Dios sobre los hombros de nuestra familia una pesada carga….” “…Quien tiene una misión, tiene que cumplirla aunque se suma en el más profundo y tenebroso abismo, aunque se le exija un salto mortal sobre otro salto mortal. Misión de profeta trae siempre consigo suerte de profeta. Vemos al occidente correr a su ruina y creemos estar llamados desde aquí a trabajar por salvarlo, protegerlo y completar su construcción.
La Santísima Virgen tenía una gran tarea aquí.
El 5 de junio el P. Kentenich procede a la Coronación de la Santísima Virgen, en el Santuario de Bellavista:
“¡ Querida Madre y Reina tres veces Admirable de Schoenstatt! En nombre de nuestra pequeña familia y en nombre de toda la Familia de Schoenstatt, te entrego una corona. Tú sabes lo que esto significa. Lo hago en nombre de todos aquellos que, alguna vez, encuentren el camino a este Santuario, de todos aquellos que, en algún lugar y de alguna manera, acojan cálidamente la palabra Schoenstatt”
El 10 de junio abandona Chile vía Buenos Aires.
SEXTO VIAJE - 8 al 14 noviembre de 1949
El Padre Kentenich permanece en Santiago durante 7 días. Viajando a Buenos Aires, al t érmino de su estadía.
SÉPTIMO VIAJE - 29 enero al 15 marzo de 1951
El Padre Kentenich permanece en Santiago durante 45 días, viajando a Buenos Aires, al término de su estadía.
La pequeña Familia de Schoenstatt recibe en su séptimo viaje al P. José Kentenich. El Espíritu Santo en la puerta del Santuario ya refleja la actuación especial de él.
El Padre se reúne durante febrero con los Padres Pallotinos que tomaron parte en el terciado Interamericano.
OCTAVO VIAJE - 23 marzo al 04 abril de 1952
El Padre Kentenich permanece en Chile durante 12 días, viajando a Buenos Aires, al t érmino de su estadía. NOVENO VIAJE - 3 mayo al 20 junio de 1952
El Padre Kentenich permanece en Chile durante 48 días, viajando al término de su estadía, a su destierro en Milwauke, USA.
El 18 de mayo bendice el terreno de Bellavista por calle Vicente Valdés y el día 23 del mismo mes, en Bellavista expresa:
“ Schoenstatt descansa en las manos de Dios. La tarea del instrumento se limita a entregarse aunque esto le signifique descender a abismos…
El P. Kentenich estaba muy entusiasta, era una alegría para él, encontrarse en Chile con una juventud llena de fuerza, abierta, con capacidades de líderes, espíritu de conquista y sobre todo descubrir en ellos que hay materia prima, religiosa, mariana y filial. Admiró el gran cariño que había por el Santuario.
“ Se han transformado corazones juveniles tanto masculino como femeninos. ¿Cuáles son esas gracias? Nuestra juventud tiene el ánimo de aspirar a una meta sobrenatural y aspira a una fuerza moral”
“ Si estoy ante nuestra juventud y retrocedo con el pensamiento a 30, 40 años, no veo ninguna diferencia. Los mismos ojos luminosos, la misma calidez de corazón”
El día 20 de junio, el día del vuelo de su viaje al exilio, en Milwaukee, USA, el P. Kentenich expresa:
“ Por lo general siempre me conformo rápidamente con lo que trae la vida pero, esta vez me cuesta irme de aquí, porque el vínculo que nos une se ha hecho muy profundo e íntimo…Como un solo corazón y una sola alma, ¡partamos a encender el mundo!. Este es el Santuario al cual estamos vinculados y el cual nos une entre nosotros”
En su despedida el P. Kentenich hace un gesto muy simbólico,… se saca su sombrero y al modo de un mendigo, solicita una limosna… pide Capital de Gracias para la misión del 31 de mayo.
Era un viernes, día del sagrado Corazón de Jesús… |
Influencia de DACHAU
La Gestapo tomó prisionero al Fundador en 1941 y lo encarceló durante cuatro semanas en un sótano oscuro y húmedo en Coblenza: se quería así destrozar física y psíquicamente su persona. El Fundador de Schoenstatt salió de la prisión sano y salvo, y confesó que durante esas semanas había tenido los ejercicios espirituales más fecundos de su vida.
En 1942 fue llevado al campo de concentración de Dachau -cerca de Munich, Alemania- donde permaneció tres años (1942-1945). La vida espiritual de la Familia del Movimiento de Schoenstatt se enriqueció enormemente, ya que la lejanía del Fundador fue aliciente permanente de entrega a lo sobrenatural. Un fruto importante fue también la unión de corazones entre el Padre Kentenich y la Familia de Schoenstatt, formando una unidad y solidaridad estrecha, una comunidad de destinos y de vida. Consecuencia de ello fue la liberación espiritual, el crecimiento de la libertad interior. El así llamado "Milagro de la Nochebuena" -el nacimiento del Niño en el corazón de cada schoenstattiano y la vuelta del Fundador- sucedió el 20 de mayo de 1945.
En el llamado "infierno de Dachau" -que se tornó para Schoenstatt cuna del hombre nuevo y de la nueva comunidad- el Padre Kentenich fundó dos de los Institutos de Schoenstatt: los Hermanos de María y el Instituto de Familias. El 18 de octubre de 1944 se constituyó la "Internacional Schoenstattiana" que jugará más tarde un rol importante. Efectivamente, al regreso de Dachau, el Fundador realizó varios viajes internacionales a fin de consolidar esta Internacional y tomar contacto con los diversos centros del Movimiento en el extranjero. Las Hermanas Marianas habían llegado en 1936 a Sudamérica.
Nota: Textos extraidos de www.schoenstatt.cl, sitio oficial del Movimiento de Schoenstatt de Chile
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